Content Curation, una estrategia de Marketing de contenidos de gama alta (I parte)

Hay quien dijo que el Marketing tradicional habla a las personas, mientras que el Marketing de contenidos habla con ellas. Y no sólo eso, trata de crear contenido relevante y valioso con el objetivo de llegar a unos clientes potenciales. Destacamos el aspecto de contenido valioso, pues si de algo se caracteriza el contenido online es de ser un enorme generador de ruido donde prima la cantidad por encima de la calidad. Y es precisamente en este aspecto en el que queremos ahondar. No sólo a nivel de diseño “menos es más”. En lo que a contenidos de calidad se refiere hoy en día se apuesta por la Content Curation, cuyo significado sería “curación de contenidos”. ¿Y qué es eso de “curación”? Dicho concepto puede evocarnos a ciertos productos de alimentación “curados” por los cuales un determinado proceso, experiencia y madurez les han otorgado un plus de calidad. Pues no vamos mal encaminados.

Para ir entrando en materia, definimos la labor de un “curador de contenidos” según una serie de fases explicadas en el libro El Content Curator (Guallar y Leiva-Aguilera, 2013): planificación, búsqueda, selección, caracterización (dotar de sentido y valor añadido) y difusión de la información más relevante sobre un tema, así como el análisis y evaluación de sus resultados. Un curador de contenidos separa el grano de la paja. En definitiva, genera contenido de calidad. Y esa calidad vendrá determinada en gran medida por la propia formación del profesional que, preferiblemente, deberá ir ligada al mundo de las Ciencias de la Información, concretamente a determinados perfiles que guardan una estrecha relación con la búsqueda y selección de información: Periodismo, Documentación y Biblioteconomía.

Pero, ¿cuál es el origen de este nuevo perfil profesional? Es harto sabido que nos encontramos “infoxicados”, es decir, intoxicados de información. Cuántas veces hemos buscado un contenido concreto en Internet y nos hemos topado con todo tipo de información excepto con la que realmente buscábamos o bien, la que hemos encontrado, no procedía de una fuente fiable, veraz o fidedigna. Lo que está claro es que la gente quiere menos información, no más. La inmensa mayoría de veces la cantidad y frecuencia de las publicaciones va en detrimento de la calidad. Y es precisamente la filosofía que comentábamos anteriormente, de “menos es más”, la que contribuirá a crear contenidos valiosos. La dedicación exclusiva que le otorguemos a un tema y el proceso intelectual empleado, no caerá en saco roto.

Parece ser que existe confusión entre el hecho de agregar y compartir información con la curación de contenidos. Y lo que realmente diferencia ambos conceptos es la fase de otorgar sentido a esa información, dotarla de valor añadido, lo cual requiere de un procesamiento intelectual por parte del Content Curator. De esta manera se explica la disminución en el número de publicaciones, pues no se trata de informaciones automatizadas o fruto del copy-paste, sino procesadas manualmente.

Marketing de Contenidos: Content Curation

Ciertamente estamos desbordados de información y a la hora de la verdad, de efectuar una rigurosa selección, nos encontramos con numerosos obstáculos. La agregación de contenidos, si bien supone una ventaja competitiva para el Marketing de contenidos pues ofrece una frecuencia de publicación altísima, va en detrimento de la relevancia de los contenidos pues tan sólo se basa en agrupar informaciones de manera continua causando ruido, ensordeciendo a los usuarios. Se trata pues de seguir únicamente un criterio de cantidad, de la ley del mínimo esfuerzo y, por tanto, de una recompensa ínfima en lo que concierne a generación de comunidad.

En el otro extremo se encuentra la creación de contenidos, la estrategia tope de gama del Marketing de contenidos, que no hace sino crear contenido nuevo, original, genuino e inédito. Construye de cero contenidos altamente relevantes y, dado que esta labor requiere de grandes dosis de esfuerzo, la frecuencia de las publicaciones es muy inferior. En este contexto nace pues la figura del curador de contenidos. Una estrategia que continúa siendo de gama alta y que se encuentra a caballo entre ambas. Ante todo el caos, el ruido informativo, el Content Curator trata de poner orden. Su labor es la de seleccionar y actualizar de manera constante todo aquel contenido significativo, que previamente ha buscado, mediante unas herramientas efectuadas para tal menester, con el objetivo de aportar valor añadido. Ese plus de calidad vendrá dado por su visión particular y su consecuente esfuerzo cognitivo.

Si bien estas funciones corresponden a las rutinas productivas que muchos de los profesionales de la Comunicación ya poníamos en práctica desde nuestros inicios, ahora parece que se está otorgando mucha importancia a la generación de unos contenidos de calidad. Pero no ha sido hasta que lo ha confirmado el omnipresente Marketing, que hemos podido afirmar aquello de: “El contenido es el rey”. Y es que el Marketing de contenidos se alza como el factor clave de diferenciación entre las empresas. Entonces… ¿qué pueden hacer estas herramientas de Content Curation por nosotros? Averígualo en la segunda parte de este post.

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